domingo, 16 de marzo de 2025

Somethings Will Never Change

Por X o por Y, acompañamos a AJ a Town Square, un amigo quería verla y ella no quería estar sola con nadie. Yo no tenía muchas ganas de salir. Para huir de esta horrible realidad en la que acabo de publicar mi paper #20 en inglés, oficialmente (en el papel) obtener la distinción de Investigador Nacional Nivel II (con una trayectoria de más de 40 cursos de licenciatura y posgrado y más de 60 charlas de divulgación de la ciencia, en diez años), y concursar por 7 plazas de académico de tiempo completo en México (mi perfil no era el perfil más ad hoc en ninguna), en los últimos 4 ó 5 meses, leía a Carrère y a Kerouac, y preparaba mi presentación para un curso de medicina de sueño al que asistiré la próxima semana en Monterrey (el trabajo no para, pero mi cuenta bancaria no es un pozo sin fondo), pero le habíamos ofrecido cualquier cosa que necesitara a AJ. Me había despertado desde muy temprano, me había puesto a escribir, a adelantar trabajo (el trabajo no para, pero mi cuenta bancaria no es un pozo sin fondo): la revisión de ese MS de Frontiers in Psychiatry, la tesis de maestría del estudiante de RM..., y había escuchado esta canción de Britney Spears que quién sabe por qué ejerce un efecto hipnótico, me remonta a un punto de la pandemia, alguna tarde de viernes en la que andábamos cerca de Town Square, creo que cuando tuvieron que extraerme una muela, y en el auto sonaba esta canción, y de pronto habían transcurrido más de cuarenta minutos y yo traía shorts y sentía frío, y la sensación me molestó, ya estamos en esos días en los que no necesitas traer diez kilos de ropa a todas partes y sin embargo tampoco estamos en primavera.

El punto es que salimos a Town Square entre las 3 y las 4, y a las 6 ó 7 estábamos afuera de una casa en un fraccionamiento de Las Partidas, jugamos con 3 ó 4 gatitos de la calle, me rompieron el corazón, tuvimos que tomar un Uber y caminar unos metros sobre Las Partidas, y todo esto me remontó a 6 años atrás, cuando vivíamos en otro fraccionamiento por Las Partidas, acabábamos de llegar a Lerma, en ese lugar hacía frío hasta en la primavera, pasamos una situación económica horrible porque la universidad estuvo en huelga durante 3 meses, a veces salíamos a caminar por Las Partidas, como siempre, estábamos unidos, pero viviendo al límite, con nuestros ahorros. En fin, algunas cosas no cambian nunca, como dice esa canción de los Meat Puppets. 

lunes, 3 de marzo de 2025

I'm getting tired of starting again

 


«¡Se nos adelantó la primavera...!», me dice, y me alcanza una bolsita de plástico. Mete las cinco velas aromáticas que acabamos de comprarle –dos de manzana con canela, una de lavanda, una de cereza y una de limón–, en la bolsita. Esperamos nuestras bebidas en el Jirito, una cafetería que descubrimos hace uno o dos meses, una de esas mañanas de sábado en las que impartía un curso de doctorado en línea, de nueve a doce, cuando tenía hérpes Zóster, y tomábamos un Uber a Town Square y luego caminábamos hasta el centro de Metepec. 

Como hemos hecho desde hace casi un mes, venimos al tianguis de Metepec cada lunes, después de mi seminario en línea, el seminario de hoy me interesó mucho, una psiquiatra nos habló sobre insomnio en pacientes con trastorno del espectro autista, nos contó de las alteraciones sensoriales de estos pacientes, nos habló del caso de un niño que, de pronto, empezó a aborrecer a la abuela, la abuela siempre iba por él a la escuela, cierto día el niño se rehusó, la colega psiquiatra estudió el caso de su paciente y concluyó que la abuela cambió de perfume y que ese perfume le resultaba insoportable al niño. La colega psiquiatra también nos habló sobre los tratamientos farmacológicos que prescribe para sus pacientes, a algunos les receta metilfenidato, a otros les receta antipsicóticos o gabapentina, depende de las comorbilidades de cada paciente. Le pregunté algo al final de su seminario, también nos había contado cómo identifica qué clase de desequilibrio neuroquímico puede tener un paciente en particular, a partir de su interacción con ellos, y eso me pareció fabuloso, es la clase de habilidad que me gustaría adquirir: saltar de la investigación con animales, en un ambiente experimental altamente controlado, a la realidad. Me desconecté de Zoom alrededor de las 11: 30 y me acordé de la última vez que vi a la colega psiquiatra, en septiembre del año pasado, en la inauguración de la clínica en la que ella y los colegas del seminario trabajan, me tomé varias copas de vino tinto y gran parte de nuestra conversación es un blackout, pero recuerdo que le dije que uno de mis sueños frustrados es ser psiquiatra, que me gustaría aprender a dar consulta, ver cómo es la realidad, más allá de la investigación básica. Creo que ella me invitó a acercarme a la clínica.

Lizzie se acerca a la mesa, la gente pasa por aquí y por allá, el ruido del tianguis de lunes no para, quisiera escribir tantas cosas. No estoy melancólico, como otros lunes. Me pregunto cuándo digeriré todas estas visitas de las últimas semanas al tianguis, cuándo podré escribir sobre estas visitas, cuándo todo esto formará parte de un recuerdo, de cuando estaba en la etapa laboral más oscura de mi vida.

domingo, 26 de enero de 2025

We'll make great pets


Suena esta canción de Jane's Addiction, ya la había escuchado mucho antes de asociarla contigo y sentirme mal, como si se me rompiera el alma, ya la había escuchado mucho antes de que Perry Farrell le diera un puñetazo a Dave Navarro en un concierto en Boston, pero ahora, que estoy con esta alergia estacional, sorbiendo los mocos y escuchándola, y Alexa la reprodujo sin que se lo pidiera, me acuerdo de ti, de cómo te conocí, te conocí antes de conocer a mi esposa, antes de ingresar a estudiar el doctorado, mi abuela llamó por teléfono a mi mamá un día y le dijo que estabas en su casa, mi abuela sabía cuánto sufríamos mi mamá y yo porque Sócrates, ese terrible y encantador felino, no había vuelto a la casa en varios meses, y le preguntó si queríamos adoptarte y colgó y me contó y yo le dije que sí, que por supuesto, y fuimos por ti, mi abuela nos había advertido que tus antiguos humanos no te cuidaban, que te tenían en un pequeño granero, con un montón de gallinas y pollos, que no maullabas, que hacías esos sonidos que hacen los pollos y las gallinas, ¡ay, cuánto me duele acordarme de ti!, ¡ya siento cómo se me llenan los ojos de lágrimas!, y te transportamos desde la casa de mi abuela y todo el tiempo hacías esos sonidos que hacen las gallinas y los pollos, y estabas a la defensiva, en verdad parecía que nadie te cuidaba como lo merecías, y fuimos muy felices, nunca se te quitó lo huraña, una vez mi esposa y yo veíamos una película en casa de mis papás y allí estabas con nosotros dos, y nos mostrabas que también nos querías, y ocurrieron muchas cosas, pasaron más de quince años, tuviste tres gatitos, nadie se había dado cuenta, yo le dije a mi mamá que estabas embarazada y al principio no me creyó, pero eventualmente notó que por eso habías estado más huraña y a la defensiva que de costumbre, y luego dejé de verte mucho tiempo, me mudé de casa y sólo te veía cuando visitaba a mis papás y siempre te aparecías y te acercabas a mí y me dejabas acariciarte y me lanzabas esa mirada azul acero de gatita que tenía un vínculo conmigo y que a lo mejor no comprendía por qué ya no nos veíamos diario, y transcurrieron más y más años, acabé el doctorado, ingresé al posdoc, ingresé al SNII, fui profesor visitante, fui profesor asociado, y, una mañana, mientras me preparaba para salir a impartir una clase a la universidad, mi papá me dijo por WhatsApp que habías trascendido, que habías estado muy débil y apática en los días más recientes, y no pude evitarlo, me acordé de todas estas cosas, de cómo te conocí, de cómo dejé de verte todos los días, de cómo me dejé llevar por la inercia de la vida, de que no supe cuándo te vi por última vez, y hoy, nada más al escuchar esta canción de Jane's Addiction, me vuelvo a acordar de ti, y estoy llorando.