sábado, 31 de enero de 2026

whatever colors you have in your mind

La oleada de cortisol de las 3 AM me despierta, giro mi cuerpo hacia la izquierda y luego hacia la derecha, esquivo al gato que tengo en los pies, al gato que tengo en la cabeza y a la gatita que tengo en un brazo, apenas puedo estirarme, me suelo levantar de la cama con el cuello contracturado y con sueño

Con la vista recorro la habitación, aún está oscuro, ya sé que no podré volver a dormirme, así ha sido casi toda esta semana, y la anterior. Arrastro mi cabeza hacia la derecha, tomo el teléfono de la mesita de noche y lo enciendo. Ayer, en la cena, mientras trataba de desasirme del recuerdo del carraspeo, encontré a un tiktoker tocando una canción de Guns N' Roses y la música me remontó a la adolescencia, cuando escuché por primera vez Use Your Illussion II, cuando no había tenido ningún problema serio de salud, cuando no sabía nada de enfermedades serias, cuando no sabía nada de odiar tu propia vida ni desear esfumarte porque el malestar es incompatible con existir, porque los síntomas de la enfermedad hacen imposible imaginar tu vida 5 segundos más allá del presente.

Muevo los ojos dentro de mí mismo un par de veces con los párpados cerrados, como si quisiera resetear mi existencia, es el último día de enero, hoy no hace tanto frío como el año pasado, vagamente recuerdo que hace un año el frío era despiadado, sólo estoy divagando, usando mi mente para no enfocarme en lo único que ha estado preocupándome este mes: mi salud.

Los ataques de tos y el carraspeo son despiadados, no puedo ignorarlos, en enero he tenido ataques de tos a diario, por las mañanas, mientras me visto, después de desayunar, en el camino al trabajo, por las noches, por las tardes. El carraspeo me deja exhausto, de pronto siento una flema atorada en la garganta, trato de aclararme la garganta, la flema sigue allí, es una sensación incómoda, el sistema nervioso simpático está haciendo todo lo posible por expulsar a ese agente extraño de la garganta, mi cuñada dice que debo de tener irritada la garganta, que debo ir a ver a un gastroenterólogo, me acuerdo de qué este año cumplo 10 años de haber pasado por el quirófano, me acuerdo de los síntomas del ERGE, me acuerdo de qué el carraspeo era como este carraspeo, que no podía dejar de carraspear, que era consciente de la actividad de mi sistema nervioso simpático, que no podía dejar de darme cuenta de que todo el tiempo estaba secretando saliva, del ruido que hacía al intentar aclararme la garganta, de una que otra vez que tuve que salir de alguna oficina o de algún seminario porque ni siquiera yo mismo soportaba el ruido que hacía al intentar aclararme la garganta sin éxito.

En enero del 2026, he tenido 3 ó 4 episodios de carraspeo que me han puesto al borde de un ataque de ansiedad, que me han hecho acordarme de todo esto, de que es imposible ignorar estas cosas que hace mi sistema nervioso simpático sin que me dé cuenta, intento aclarar mi garganta, la flema sigue allí, de pronto ya no puedo pasar saliva, siento que me asfixiaré, una terrible necesidad de escupir y carraspear, ayer me pasó mientras veía una película de Lynch, hace 2 semanas me pasó mientras veía un partido de la NFL por tv, no quiero imaginarme cómo sería uno de estos ataques de carraspeo si estoy en la calle, a mitad de la nada, en el Tren Insurgente, no quiero que se repita todo esto. 

Me pongo los inalámbricos, los sincronizo con el teléfono, busco “Breakdown” en el catálogo de Amazon Music —¡The Warning es el artista que tienen como representantes del género “hard rock”, ¡qué horror!—, una idea cruza mi mente, dejo de buscar a Guns N' Roses, antes de sincronizar los inalámbricos leí American Psycho, estoy en la página 370, Bateman vuelve al apartamento de Paul Owen un año después de haber asesinado a un par de scorts, el capítulo me hizo sentir nauseabundo, cerré el libro y me metí a ver mis redes sociales en el teléfono; en Facebook, desde la página de Ministry alguien dice que Filth Pig salió a la venta el 30 de enero de 1996 y que allí tocan un cover de “Lay, lady, lay”, y me dió curiosidad escuchar el cover y el álbum y lo busqué en Amazon Music y le di play y cerré los párpados y lo escuché de principio a fin, medio me quedé dormido de nuevo, entre sueños se me ocurrió buscar información de Ministry en Wikipedia, leí que Al Jourgensen nació en Cuba, que el sonido de Ministry al principio era más new wave y synthpop que metal industrial, que en esos tiempos le abrieron varios conciertos a The Police, en la gira de Syncronicity, que Palm 69 es el álbum que les catapultó a la fama, que Filth Pig es su sexto álbum de estudio y que Al Jourgensen estaba deprimido durante la grabación y la banda no suele tocar canciones de este álbum en ningún concierto. 

Escribo estas líneas, ya son casi las 9 AM, he tenido uno que otro ataque de tos, no sé si saldré a correr, sólo quiero sentirme bien, volver a no darme cuenta de lo que hace mi sistema nervioso simpático, es desquiciante, no podría volver a vivir los síntomas del ERGE.

miércoles, 24 de diciembre de 2025

if you keep listening you can hear it for miles


Tuve que levantarme al baño y ya no puedo dormir, al rato doy una clase de doctorado, tengo más de dos horas dando vueltas en la cama, el insomnio es un ave de rapiña, apenas son las 4 AM, no puedo dejar de pensar en la clase que impartiré al rato, a las 9 AM. 

De pronto, de la nada, cuando el insomnio me devora las entrañas, una canción se mete en mi cabeza y ya no puedo dejar de pensar en este álbum de Deftones que tengo por allí, en mi colección de CDs, lo debí comprar en el 2003 en el tianguis de la Vicente Guerrero, desde entonces creo que lo he escuchado dos o tres veces nada más, no sé por qué lo compré, nunca me ha gustado el nü metal, no sé por qué tengo este álbum en particular, pero el insomnio no da tregua, es un ave de rapiña, y ya no sé nada de nada, y, entonces, en la penumbra, tomo el teléfono y los inalámbricos de la mesita de noche, y me pongo los audífonos, los sincronizo con el teléfono y busco el álbum en Amazon Music y le doy play y cierro los párpados y no puedo evitarlo: desde los primeros acordes, la primera canción de este álbum me remonta a principios de los años 2000.

Aprieto los párpados, esta canción se mete en mi cabeza de nuevo, una asociación lleva a otra asociación, me acuerdo de ti, estábamos en los semestres finales de la licenciatura, la rutina era sofocante, todos los días eran idénticos —ir a la universidad, estar contigo en la universidad, tomar clases para las que nunca abría un libro, correr experimentos entre las 7 y las 10 AM, ir a algún cineclub entre las 12 y las 14h a ver alguna película pretenciosa de Jodorowsky, después tumbarse por allí, en Las Islas o en los jardines del CELE o de Ingeniería, entre parejas de enamorados o vouyeristas que iban a ver a las parejas de enamorados, luego comer por allí una hamburguesa o una sincronizada o una pizza, luego discutir contigo por cualquier tontería, porque siempre encontrabas la forma de incluir en nuestra relación a tu ex, porque tenías que estar todo el tiempo en fiestas, en antros o en viajes.

La voz de Chino Moreno taladra mi cabeza, ahora me acuerdo de todos esos días en los que me sentía rebasado, ajeno a mí mismo, como si fuera otra persona, cuando todos los días eran idénticos, cuando volvíamos en transporte público de la universidad a tu casa, cuando tomábamos un camión frente al Estadio Olímpico, cuando recorríamos Insurgentes en dirección a Cuicuilco, cuando cruzábamos la zona de hospitales, cuando tomábamos otro camión en el Estadio Azteca, cuando pasábamos por El Tec y por La Noria, el tráfico siempre era espantoso, iba a vuelta de rueda, y nos teníamos que bajar del camión poco antes de El Reclusorio Sur.

No tenía tiempo para mí, muchas horas de cada día las pasaba en el transporte público, y el 90% de mis días se limitaban a hacer lo que tú querías hacer, yo era un idiota incapaz de hacerme a un lado, de darle vuelta a la página, yo lo provoqué, que me dijeras que no sabías por qué estabas conmigo, si yo no era ni guapo ni rico ni gracioso. Yo lo provoqué, pero también estuviste allí, y un montón de veces volví solo a casa de mis papás en el transporte público, el tráfico era espantoso, iba a vuelta de rueda, sintiéndome miserable, siempre con los audífonos puestos, tratando de evadir la realidad con la musica.

Quién sabe por qué quise escuchar este álbum de Deftones hoy, quién sabe por qué la voz de Chino Moreno comenzó a revolotear en mi cabeza cuando el insomnio era un ave de rapiña, este álbum de Deftones del 2003, lo debí de comprar en diciembre del 2003, estamos en diciembre otra vez, en diciembre del 2003 íbamos casi cada quince días al tianguis de la Vicente Guerrero, ese tianguis se ponía los martes y los viernes, si no tenías otro plan (alguna fiesta, algún viaje) después del tianguis volvía a la casa de mis papás yo solo y me encerraba en mi recámara y ponía el CD que había comprado en el Aiwa y me acostaba en la cama y cerraba los párpados y trataba de ignorar que me sentía esclavizado, que no podía hacerme a un lado, darle la vuelta a la página, en ese tianguis me compré varios CDs —el Dolittle, el Surfer Rosa, Sweet OblivionVS, No Code, alguno de Stone Temple Pilots, el doble en vivo de Guns N' Roses, alguno de Jane's Addiction, este de Deftones que salió a la venta en el 2003—, y otra vez es diciembre y estoy acordándome de ti, definitivamente ya no dormiré, mi clase podría ser un desastre, pero ya no te guardo resentimiento y descubrí por qué sólo.he escuchado dos o tres veces este álbum de Deftones.


viernes, 21 de noviembre de 2025

try to build a home


El último año en el infierno del doctorado empezaba, todos los fines de semana eran una evasión de la realidad y ese no era la excepción, iba por mi tercera o cuarta caguama, iba por la segunda o tercera cajetilla de Camel, a través de la broma del alcohol escuchaba el último álbum de estudio de Soundgarden, me fumé un carrujo y me tumbé en la colchoneta que había puesto en el suelo para entrar en comunión con la banda de Seattle que no había grabado un álbum en más de 10 años, desde que estaba en la prepa, desde Upside the world, las luces estaban apagadas en el pequeño departamento que rentábamos en Xola, hacía mucho frío, Liz no había vuelto del trabajo aún, quería que la experiencia fuera lo más cercano a una noche acampando en un paraje solitario, no quería saber nada de la realidad, solo que Soundgarden daría un concierto en México en un par de meses, en mayo, en El Palacio de los Deportes, no quería pensar en el doctorado, odiaba ir al laboratorio, no soportaba los exabruptos del tutor, no entendía su doble moral, en cuatro años ya había publicado tres papers de investigación original en revistas internacionales evaluadas por pares, en cada uno de ellos yo había hecho prácticamente todo, incluyendo el trabajo de autor corresponsal, había aprendido a hacer todo solo, sin otra guía que los papers que leía y los papers que habían publicado recientemente los estudiantes de doctorado recién egresados de su laboratorio, el posgrado en Ciencias Biomédicas sólo exigía que el Comité Tutoral hubiera evaluado y aprobado cada uno de los semestres del alumno (clases, avances del proyecto ) y que el alumno publicara la tesis de doctorado y un paper en una revista internacional evaluada por pares, y que el alumno defendiera su proyecto en un examen de grado.

Asistía a los 23 seminarios de avances y journal clubs que le interesaban al tutor, y también era ponente en todos los congresos nacionales e internacionales, que le interesaban al tutor, no descuidaba mis clases como profe de asignatura en la UNAM, impartía las charlas de diplomados o de divulgación a las que me invitaban, no descuidaba ningún compromiso académico, pero el tutor había estallado, se había salido de personaje, era incapaz de controlar a su grupo, seguramente había leído varios libros de superación personal y de motivación y de liderazgo, y sabía (o intuía) que lo más sencillo era humillar y mitigar la autonomía de quienes más trabajaban en su grupo, así que se me fue directo a la yugular, y, enfrente de todos, me regañó, me dijo que yo «solo seguía sus instrucciones», mi crimen había sido correr una serie de experimentos que acabarían publicados en mi cuarto paper como primer autor, sin su consentimiento, obviamente él era el líder, ¿cómo se me había ocurrido actuar de manera independiente?, ¿cómo se me había ocurrido desafiar su autoridad...?

La voz de Chris Cornell...

«try to build a home
bones of birds...»

... me entraba por los huesos como una cura y la droga estallaba en mi cerebro, quería quedarme allí, tumbado en la oscuridad, en esa colchoneta que se había convertido en una casa de campaña, apreté fuertemente los párpados y los puños, me enfoqué en la música, se transformó en un oleaje de colores y sonidos, trate de pensar en que todo lo que soportaba tenía sentido, me acordé de mis años en la prepa, cuando escuchaba a Soundgarden todos los días, cuando solamente escuchaba música, cuando no me importaba el futuro, cuando vagamente creía que me dedicaría a la escritura, cuando no había tenido a un jefe manipulador, cuando no sabía que podía haber gente cabrona que se quisiera meter en tu cabeza y llevarse todo el crédito, demeritar tu trabajo, minar tu autonomía para no perder el control, para alimentar su necesidad de poder.

Hoy escucho otra vez King Animal, vivimos en una casa grande y fría, hace más de 5 años que nos mudamos de ciudad, Liz duerme, son las 3:45 am, estoy insomne y sobrio, voy a cumplir un año como Investigador Nacional Nivel II, nunca he tenido un contrato de base, nadie me ha puesto nada en bandeja de plata, me desquicia la fragilidad de algunos conocidos que también quieren ser profesores-investigadores, que no han conseguido nada y que (según ellos) han vivido las peores experiencias que alguien puede vivir, podría dar nombres y apellidos de colegas más jóvenes que yo y que por X, Y o Z (razones extra académicas) ya son profes indeterminados, según mi experiencia es más probable que una Comisión Dictaminadora (instruida por una autoridad) te abra un concurso de oposición ad hoc si sigues instrucciones, tengo náuseas, no puedo dormir, más o menos odio mi existencia, podría escribir un tratado de endogamia académica, pero mejor tratare de dormir.