viernes, 8 de mayo de 2026

the city winks a sleepless eye

Estar revisando compulsivamente la app del banco para verificar que todo esté en orden, que el SNII o que la administración de tal o cual IES o que mi empleador ya depositaron, es horriblemente estresante.

Si el depósito no ha caído, mi mente empieza a dar vueltas, no puedo evitar ponerme paranoico, imaginar que algo salió mal, que el depósito caerá hasta el siguiente mes, que metí mal algún documento, que no me pagarán algún mes, que no recibiré retroactivamente los 4 ó 5 meses que no me ha pagado el SNII porque otra vez cambiaron el sistema de captura (¿para justificar gastos?) y sólo abren el sistema una o dos veces cada seis meses, o que no capturé bien algún dato en la factura de mi pago por honorarios o que mi empleador cambió de decisión después de hablarlo con su esposa y así dejarán las cosas, no me pagarán un centavo más, pero que no tengo que devolverles ni un centavo.

No sé cuantas veces en los últimos años he tenido que estar revisando compulsivamente que todo esté en orden en la app del banco, pero es horriblemente estresante, quisiera no tener que volver a hacerlo nunca jamás. Yo tenía un buen trabajo, no tenía que preocuparme por declarar mis honorarios, alguien lo hacía por mi y por todos los profesores asociados y profesores universitarios, entonces tenía hasta un cubículo en una IES pública, daba un montón de clases, me hacía experto en esas clases, los estudiantes ya me conocían, me recomendaban a otros estudiantes, también escribía papers y coordinaba consejos editoriales y reuniones de consorcio, y resolvía problemas, y también publicaba papers y coordinaba varios proyectos de investigación, algunos estudiantes se me acercaban para preguntarme sobre mi línea de investigación, querían trabajar conmigo, dirigí varias tesis de grado, y también coordinaba simposios y estaba involucrado en un montón de actividades de divulgación, y así pasé de SNII1 a SNII2 y sin embargo me dieron las gracias y tuve que empezar de cero, enviar un montón de solicitudes para concursar por plazas de tiempo completo en otras IES. Voy a cumplir un año como profe de asignatura en la Ibero, tengo un par de semanas en el Instituto Nacional de Psiquiatría, aún no firmo contrato, hace una semana fue aceptado para publicación mi más reciente paper, y todo parece mejorar, pero Katz ha tenido problemas de salud, acabamos en la UCi de un centro médico privado hace 3 semanas, estuvimos allí entre las 22:00 y las 3:00, sufría mucho, pobrecita, le hicieron una tomografía craneal para descartar ACV, fue horrible.

He estado durmiendo mal, ella se despierta entre 3 y 4 AM y la acompaño, se ha sentido ansiosa, ya no vuelvo a dormir en todo el día, he perdido el control de mis emociones, no sé cómo he logrado mantenerme cuerdo en mis clases, ni cómo he logrado contestarles a 4 referees sin perder los estribos, no sé nada de nada, solo sé que estos días han sido tortuosos, que me despierto por las madrugadas, incluso cuando Katz duerme profundamente, y, por un momento, tengo un flashback y pienso que despertará y que se sentirá mal y que me pondré mal, que ella se pondrá mal, que los dos nos volveremos locos.

Y escribo todo esto y no dejo de pensar en todo lo que he escrito toda mi vida, desde que aprendí a escribir, en cuántos blogs tengo desde hace más de veinte años, en cuántos textos que nadie ha leído tengo por aquí y por allá (en libretas en las que escribo a mano), en cuántos Word tengo con textos de más de 300 páginas, en cuántas novelas inconclusas tengo por ahí, en cuánto necesito escribir y publicar un libro, así como otras personas necesitan ser madres o tener el auto de sus sueños o viajar al país que siempre han querido conocer, y tampoco dejo de preguntarme por qué el mundo es como es, por qué a la gente cada vez le gusta menos leer, por qué a los lectores sobrevivientes solo les gusta leer lo que le recomiendan los mismos escritores de siempre que tienen amigos escritores y que crecieron en familias de escritores, que, probablemente, nunca tienen que estar checando compulsivamente que todo esté en orden en la app del banco, que, probablemente, escriben sobre las cosas horriblemente estresantes de la vida porque las estudian en libros fancy o porque platicaron con un desconocido en una cantina.