Tengo arcadas, tengo la impresión de que en cualquier momento me pondré ansioso, también tengo dificultades para pensar, es como si tuviera una neblina en la mente, me desperté hace un par de horas, ya alimenté a los gatos, ya les cambié el agua, ya leí a Carrère, leí y no leí, seguía pensando en lo que soñé antes de despertar, era un sueño gris, pero me sentía tan triste, simplemente me decía que ya no podía pasar nada peor, que ninguna mala racha puede durar para siempre, y también me decía que quizá no tengo mucho entusiasmo para continuar luchando, que sé que debo continuar luchando, pero que ya no quiero continuar luchando, no puedo dejar de pensar en ese sueño, en las últimas semanas mis sueños de cada lunes por la mañana son iguales, leía sin prestarle atención a la novela de Carrère, tal vez leí 20 páginas, pero siempre estuve pensando en lo otro, en que es un asco el mundo, en que éste no es el mundo de Dios, en que éste es el mundo de las personas, también pensaba en que ya no puede pasar nada peor, en que una mala racha no puede durar para siempre, y tengo arcadas, y tengo sueño, y una neblina cruza mi mente, y no quisiera hacer nada más que tumbarme en la cama y desaparecer como los animales que hibernan y despertar cuando mi vida sea mejor.
lunes, 5 de mayo de 2025
sábado, 12 de abril de 2025
Esta hamburguesa ya no sabe a nada
La última vez que estuvimos aquí fue en enero, cenamos lo mismo que estoy comiendo, la hamburguesa me supo un poco mejor, sólo han transcurrido cuatro meses desde entonces, pero teníamos más dinero y aún tenía fe en la academia, tal vez no nos sentamos en la misma mesa, nos encontramos a un par de vecinas, nos dieron un aventón en su auto, platicamos sobre cualquier cosa, empezar el año así representaba algo poco común, creía que significaba algo, que nuestras vidas cambiarían radicalmente, ahora hace calor, van a dar las dos de la tarde, estamos en el mismo Vips, no sólo estuvimos aquí en enero, también estuvimos aquí el verano pasado, invitamos a tus papás y a tu hermana, volvíamos de Puerto Vallarta, eran otros tiempos, también comimos aquí cuando el SNII me otorgó la distinción de Investigador Nacional Nivel II, me llevaba a la boca la Vips clásica con queso de entonces cuando el Rector de la universidad me felicitaba por correo-e, las meseras más o menos nos ubicaban y más o menos las ubicábamos, solíamos comer al menos una vez a la semana en este Vips, no volvíamos desde enero, las meseras son otras meseras, no me trajeron la Vips clásica con queso de siempre, se equivocaron, me trajeron una Champions, ésta tiene un montón de aderezo de chipotle, lo odio, también odio que en todas partes pongan el aire condicionado al máximo en época de calores, tengo un umbral bajo para el frío y un umbral alto para el calor, nadie lo entiende, no sé si es posible.
Son otros tiempos, la hamburguesa ya no tiene chiste para mí, he tropezado con la misma pared cuatro o cinco veces desde octubre, este negocio de la academia es una campaña política, en realidad a la mayoría de los académicos que tienen poder no le importa que estés en el SNII, que tus clases sean estupendas, que publiques al menos un paper al año y que hagas lo posible por publicar en revistas Q1, a la mayoría de los académicos le importan otras cosas que no son académicas, le hacen campaña política a candidatos que son torpes, que son incapaces de hacer nada por sí solos, que no dan clases, que sólo ponen a los estudiantes a exponer, que sólo leen diapositivas, que sólo publican con las mismas tres personas de siempre, y todos voltean a otro lado, ya tienen seguro un salario, para qué se esfuerzan, para qué luchan por la transparencia, y todo eso es un asco, un asco como esta hamburguesa y como este aire acondicionado al máximo.
domingo, 16 de marzo de 2025
Somethings Will Never Change
Por X o por Y, acompañamos a AJ a Town Square, un amigo quería verla y ella no quería estar sola con nadie. Yo no tenía muchas ganas de salir. Para huir de esta horrible realidad en la que acabo de publicar mi paper #20 en inglés, oficialmente (en el papel) obtener la distinción de Investigador Nacional Nivel II (con una trayectoria de más de 40 cursos de licenciatura y posgrado y más de 60 charlas de divulgación de la ciencia, en diez años), y concursar por 7 plazas de académico de tiempo completo en México (mi perfil no era el perfil más ad hoc en ninguna), en los últimos 4 ó 5 meses, leía a Carrère y a Kerouac, y preparaba mi presentación para un curso de medicina de sueño al que asistiré la próxima semana en Monterrey (el trabajo no para, pero mi cuenta bancaria no es un pozo sin fondo), pero le habíamos ofrecido cualquier cosa que necesitara a AJ. Me había despertado desde muy temprano, me había puesto a escribir, a adelantar trabajo (el trabajo no para, pero mi cuenta bancaria no es un pozo sin fondo): la revisión de ese MS de Frontiers in Psychiatry, la tesis de maestría del estudiante de RM..., y había escuchado esta canción de Britney Spears que quién sabe por qué ejerce un efecto hipnótico, me remonta a un punto de la pandemia, alguna tarde de viernes en la que andábamos cerca de Town Square, creo que cuando tuvieron que extraerme una muela, y en el auto sonaba esta canción, y de pronto habían transcurrido más de cuarenta minutos y yo traía shorts y sentía frío, y la sensación me molestó, ya estamos en esos días en los que no necesitas traer diez kilos de ropa a todas partes y sin embargo tampoco estamos en primavera.
El punto es que salimos a Town Square entre las 3 y las 4, y a las 6 ó 7 estábamos afuera de una casa en un fraccionamiento de Las Partidas, jugamos con 3 ó 4 gatitos de la calle, me rompieron el corazón, tuvimos que tomar un Uber y caminar unos metros sobre Las Partidas, y todo esto me remontó a 6 años atrás, cuando vivíamos en otro fraccionamiento por Las Partidas, acabábamos de llegar a Lerma, en ese lugar hacía frío hasta en la primavera, pasamos una situación económica horrible porque la universidad estuvo en huelga durante 3 meses, a veces salíamos a caminar por Las Partidas, como siempre, estábamos unidos, pero viviendo al límite, con nuestros ahorros. En fin, algunas cosas no cambian nunca, como dice esa canción de los Meat Puppets.


